
El proyecto ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación, con el nº de referencia CIT-380000-2009-8, dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011.
Cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER)

Desarrollar nuevas tecnologías y materiales destinados a mejorar el confort urbano de las ciudades e incrementar la eficiencia energética de las mismas, con el fin último de la mejora de su calidad ambiental y su percepción por la ciudadanía como un incremento de su calidad de vida.
El ambiente urbano es el conjunto de factores, que afectan a los ciudadanos que habitan las ciudades, capaces de estimular los sentidos para producir sensaciones con las que se pueden realizar pronósticos y tomar decisiones. En tal sentido, el confort (entendido desde la perspectiva física) juega un papel importante en la calidad de vida de la sociedad. Dicho confort urbano físico se puede clasificar en cuatro grandes grupos, que tienen relación con las medidas arquitectónicas y urbanísticas para lograr las diferentes condiciones confortables:
Por otro lado, las condiciones ambientales de las ciudades inciden directamente en la calidad de vida de las personas que en ellas habitan. Estas condiciones, incluidas las climatológicas, son producidas por la propia ciudad, lo que hace que el clima urbano difiere sensiblemente de su entorno inmediato. Este efecto de isla de calor se genera por diversas causas, entre ellas la producción de calor desprendido por las múltiples combustiones urbanas; la mayor capacidad de almacenamiento de energía solar en forma de radiación de onda corta por los materiales de construcción urbana y que es lentamente emitida de nuevo hacia la atmósfera durante la noche; la disminución de la evaporación debido a la sustitución de las superficies naturales originales por un suelo pavimentado; y finalmente por las menores pérdidas de calor sensible por la reducción de la velocidad del viento que se debe a la presencia de edificios.
El consumo energético -generado en su mayor parte por los hogares y el transporte- está ligado al planeamiento, construcción y uso de las áreas urbanas. Por ello, las consideraciones energéticas han de considerarse como una parte consustancial de su desarrollo.
El 60% de la demanda final de energía prevista para el año 2030 provendrá de los sectores doméstico (27,7%) y transporte (32,3%) y alcanzará las 17.041 Mtoe1, habiendo sido el consumo en el 2000 de 9.954 Mtoe.
En la UE de los 25 se estima que la demanda de energía crecerá de 1.077 Mtoe en 2000 a 1.392 Mtoe en 2030, con una dependencia de la importación del 70%.
Dicha demanda por tanto estará directamente ligada al crecimiento que experimenten las áreas urbanas.
La planificación de cualquier aspecto organizativo de la ciudad o del territorio debería ir acompañada, desde el principio, por el uso que se hará de los recursos naturales. La relación a establecer ha de ser intencionada y debe estar dirigida a conseguir, por un lado, la máxima eficiencia en el uso de los recursos y, por otro, la mínima perturbación de los ecosistemas.
![]() |
Grupo de Investigación Calidad de Vida en Arquitectura Departamento de Arquitectura/Arkitektura Saila Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea |
![]() |
Asocianción de Investigación y Colaboración Industrial de Andalucía |
![]() |
Instituo de Biomecánica de Valencia |
![]() |
Ingeniatrics Tecnologías SL |
![]() |
Universidad de Cádiz Departamento de Máquinas y Motores Térmicos |
En el siguiente enlace puede descargarse el programa en su versión beta: caviaru.zip (3.459 KB)
Zona privada del Proyecto de Investigación CAVIARu.
Acceso.
Fecha de la última modificación: 05/05/2010